
Desde
casi 70 años nuestra familia ha ido transmitiendo la artesanía
en la elaboración de vinos a través de 4 generaciones,
siempre apostando a la máxima calidad. La recolección
de la uva es en forma manual en cajas de 18 kilos. Determinamos
el momento de cosecha de cada cuadro de viña teniendo en cuenta las
máximas expresiones organolépticas de las uvas, esto lo logramos
a través de la degustación de uvas en el viñedo.
El proceso de fermentación lo dirigimos controlando las temperaturas
de los mostos hasta que llegan a ser vinos. Las levaduras son especialmente
elegidas para cada cepa y para cada estilo de vino. Evaluamos
rigurosa y continuamente la evolución
de los caldos tanto en su faz sensorial como en su faz analítica y
así a través de distintos tiempos de maceración, contacto
con borras, piages, delestages, y otros procesos, logramos la mejor de las
expresiones en cada uno de los vinos que artesanalmente creamos.
Mas tarde cada vino descansa en pequeñas piletas subterráneas
(70-140 Hl.) con una temperatura estable de 18-20 ºC, hasta el momento
en que es envasado. Una vez en botella el reposo lo hace en nuestra pequeña
sala de estacionamiento especialmente acondicionada para
el mejor de los descansos.
Nuestra forma de trabajar es aplicando profesionalmente las más actuales técnicas enológicas a la vez que tratando con mucho cuidado y esmero cada cuba y cada botella de vino.
La
infraestructura en la bodega tiene los elementos
básicos para elaborar en volúmenes pequeños
distintos vinos y así encontrar la personalidad que
el terruño nos ofrece, y eso es lo que define nuestra
propia identidad.


